Tarta de queso clásica y diferente

 

20131116_161112Ayer fui a comer a casa de unos conocidos. Era la vuelta de una que organizamos nosotros hace ya un año.

Nos encargaron que  lleváramos postre. Opté  por un bizcocho de naranja coronado de melocotón gratinado , pero más tarde recordé que la ocasión anterior también había hecho un bizcocho con frutas, así que cambié de opinión.

Como hace muchísimo que no preparaba una tarta de queso fresco, me decanté por ello, pero quería una base diferente, de bizcocho seco y compacto. Y un color diferente para el top.

Resultó lo siguiente:

Bizcocho de almendra: simplemente con dos huevos a punto de nieve con 100 g de azúcar, seguido de 100 g almendra molida y 50 g de harina, unas gotas de limón y ½  cucharadita de las de café de bicarbonato. Hacer una plancha la horno. Si queda muy gruesa, cuando enfríe la cortamos con la mano y hacemos una base en el molde para nuestra tarta chafando fuerte con el puño los trozos de bizcocho, hasta conseguir una capa muy fina y compacta.

A esta base le ponemos encima la fusión de 100-150 g de chocolate oscuro con 30-50 g de margarina, templados. Lo extendemos que quede más o menos fino y uniforme. Congelar.

Preparamos la crema: ½ kilo de queso fresco natural, 150 g de azúcar, 5 huevos medianos o pequeños, un yogurt de limón,  la ralladura de un limón, ½ limón exprimido. Llevamos a 85-90ºC sin dejar de remover,  como si de una bechamel se tratara, manteniendo unos segundos a esta temperatura (conseguimos así la pasteurización de los huevos)  y volcamos sobre la base congelada, con ayuda de una cuchara invertida para que no haga surco. Enfriar y guardar en nevera.

Para la decoración final, opté por una mermelada de higo, que preparé como de cualquier otra:

Lavar, y cortar la fruta madura, pesar. Añadir casi la misma cantidad de azúcar y el zumo de un limón por cada ½   kilo de fruta. Macerar toda la noche, hasta que la fruta suelte su agua por ósmosis, esa será nuestro líquido de cocción. Llevamos a ebullición y mantenemos a esta temperatura unos 20 minutos, tras los cuales pasamos por un pasapurés fino, reteniendo en el tamiz casi todas las pepitas y gran parte de la piel.  A unos 250 cc de esta confitura le añadimos 50 cc de agua y una hoja de gelatina hidratada en agua muy fría y escurrida. Calentamos unos minutos, removiendo constantemente y volcamos sobre la capa de queso, con cuidado para que no haga surco. Enfriar en nevera al menos 4 horas.

Desmoldamos y lo servimos en porciones triangulares,  acompañados de granada ácida y muy roja.

Acerca de El Club de la Salud

Agricultora. Estudio cocina y sumiller (integrado conceptos).
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